martes 2 de agosto de 2011

Sexo

Bueno, ahorita me estoy riendo... es que quería hablarles de algo, pero no sé como abordar el tema. Ríanse conmigo con lo que les voy a soltar, por fa, o sino esto no tiene propósito:

Odio el sexo. Bueno, no lo odio... ¿quién diablos lo odia? técnicamente, hasta ahora no ha pasado. Es extraño, supongo... y me imagino que mucha gente piensa lo contrario, estuve en una relación de casi dos años... pero nunca pasó. Pasaron cosas, claro, pero nunca pasó eso en sí.
Y mucho de eso tuvo que ver con la extraña relación que tengo con el sexo. Desde que puedo recordar, yo nunca fui inocente; recuerdo ser niña y siempre haber sabido lo que era. Crecí con el sexo en mí y a mi alrededor, pero siempre se me proyectó como algo prohibido, así que, naturalmente, siempre me sentí fascinada por el tema.
Pienso en lo fantástico de la experiencia; en como dos cuerpos se convierten en uno, en cómo tu mente se nubla y tu instinto animal se vuelve incontrolable, en cómo descubres cosas de ti que no tenías idea que existían. Pienso en lo vivo que te sientes estando tan cerca y en un estado tan parecido a la muerte, en el límite entre el dolor y el placer. Me fascinan de una manera inexplicable los fetiches, las partes obscuras, obscenas de la gente.
Mi problema es la necesidad de observar las cosas como un ente aparte. Nunca quise que pase, y hasta ahora no tengo ningún interés en que pase. Estar enamorada, para mí, no tiene nada que ver en eso... es más, estar enamorada me hace tener menos ganas de hacerlo. El sexo arruina mis sentimientos por la gente.
Tengo una relación amor-odio con las personas. Las amo, me fascinan, me intrigan hasta lo más profundo de mi ser, y es ahí mismo donde radica todo mi odio hacia la humanidad. Me he encontrado a mi misma en situaciones íntimas pasando en cuestión de segundos de la fascinación al asco, y del asco al aburrimiento. Me encantan las personas, pero me aburro fácil. Me intriga el sexo, pero no me interesa para nada si no es con alguien con quien me sienta atraída intelectualmente, y esa atracción desaparece con la idea del sexo. Círculo vicioso estúpido. Amor que se convierte en odio, odio que se convierte en amor. Placer que se convierte en asco, asco que se convierte en dolor, dolor que se convierte en placer, placer que de repente se extingue y todo sentimiento termina por desaparecer.


He ahí mi dilema.








K.




7 lamen:

ibuki_ dijo...

no es tan extraño, el día que encuentres esa persona no te vas a cuestionar nada... conozco gente que está en la misma situación que tú: no idealizan al "the one" pero si les sucederá con alguien especial, eso es todo.

Mei Ryuto dijo...

Quizás no has encontrado a la persona correcta, que despierte en ti las emociones correctas ichi jajajaja yo sufro de lo contrario cuando me gusta mucho alguien intelectualmente me obsesiono mal con hacer el acto físico jajajaja pero solo me ha pasado par veces en la vida... Si no me gustan por su intelecto, me dan asco y no procuro ocultarlo; así que les hago daño, aunque sean buenas personas... Bueno, creo que todo tiene su tiempo, antes no era así, quizás era como tú, entonces creo es una edad y que como sabes, nada es para siempre!!!

Subterranean Homesick Alien dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=pxHMVCksOOM

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

creo que es una cuestión de que el factor piel no se vuelva lo que controla las relaciones

Chopán dijo...

qué bakan que alguien hable realmente con sinceridad sobre el sexo... he notado que a todo mundo le encanta presumir, le encanta jactarse de sus experiencias y de sus habilidades en la cama cuando no es asi jejeje... eso me asquea, la gente que se cree pornstar.

Maite dijo...

Amen Chopan! por eso nunca hay que creer en polvos de hadas ;)

Gabriela dijo...

No te preocupes nee; ya sabes, llegará un momento en el que sepas que quieres hacerlo, hasta eso se disfruta de otras cosas. :)