Este viernes me voy a vivir a otro país, así que esta semana es de empacar. Ropa casi no tengo, lo que más ocupa mi espacio son libros, música y mis cuadernos. Vaciando los anaqueles y mis cajones, me fui deshaciendo de un montón de papeles; entre esos papeles estaba las millones de cartas que le escribí a mi ex-
Tenía la idea de no botar eso porque, sinceramente, son de las cosas más bonitas que he escrito, pero mirándolas y leyéndolas las fui rompiendo, y al romperlas sentía alivio. La última vez que le vi y hablamos me sentí completamente diferente a las anteriores veces; esta vez fue como hablar con un desconocido. No tenía ganas de decirle ni de preguntarle nada, no porque estuviera enojada con él o le odiara, porque ese no es el caso, sino porque no me interesaba saber cosas de él ni contar nada mío. No sentía nada. Ni odio, ni nostalgia, ni amor, ni alegría, ni amargura... nada.
Así fue cuando rompí todos y cada uno de esos papeles. Nada. Sólo los rasgaba y cada vez que oía como se rasgaba el papel, repetía en mi cabeza: "bla bla bla bla, que fácil es hablar, que estúpidamente fácil es hablar".
La maleta se siente más liviana ahora, igual que mi cabeza, igual que mis palabras.
K.
5 lamen:
interesante!!!!
Mantente escribiendo, mantenme un ratito contigo allá. I mean, que tú escribiendo, me mantendrás.
lo que se llama liberación necesaria!!
a qué país te vas a vivir.. buen viaje!
Buen viaje, buena vida
Es como el alivio que sientes cuando cortas con un novio q sabes q es destructivo. A veces es tan hermoso decirle adiós al alguien.
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